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El Convenio Regulador en un divorcio o separación, lo que es imprescindible incluir

Si estás dentro de un proceso de separación o divorcio y tienes hijos, seguramente uno de los temas que más preocupaciones te está dando es el convenio regulador.

A lo largo de este artículo, vamos a profundizar en todos aquellos aspectos que de manera obligatoria tienen que aparecer en un Convenio Regulador, así como situaciones que se pueden dar a lo largo de la vida del mismo y que sería interesante que te plantearas incluir.

¿Qué es un Convenio Regulador?

Se trata de un documento escrito en el que se tienen que plasmar las condiciones de una separación o divorcio de mutuo acuerdo y cuyo objetivo primordial es velar por los intereses de los hijos mejores del matrimonio para conseguir que tras el divorcio ninguno de los cónyuges se encuentre en una situación de desamparo.

En un divorcio contencioso por el contrario, no hay convenio regulador sino que será el Juez el que establezca las medidas que se van a seguir.

También será necesario redactar un convenio regulador cuando una pareja que no esté casada tenga hijos en común - parejas de hecho, por ejemplo -  y no convivan o vayan a convivir juntos. De esta forma, se regularan las relaciones de ambos progenitores con el menor.

¿Es necesario que el convenio regulador lo apruebe un Juez?

Sí, el convenio necesita para que se considere válido la aprobación de un Juez, especialmente en todos aquellos aspectos que afecten a los hijos menores de edad o judicialmente incapacitados.

No obstante, si los progenitores no lo llevan ante el Juez para que lo apruebe, tan sólo obligará a los cónyuges en aquellos aspectos en los que tengan capacidad de decisión.

¿Qué pasa si el Juez no aprueba el Convenio?

Eso puede pasar porque o bien los cónyuges no lo han llevado ante el Juez para su aprobación o bien porque:

El Juez considera que el convenio regulador es perjudicial para los hijos menores

El convenio tendrá validez sobre todos aquellos aspectos sobre los que los cónyuges tengan poder de disposición (los económicos). Pero en ningún caso sobre aquellos aspectos relativos a los hijos.

El juez considera que es perjudicial para alguno de ambos cónyuges.

Entonces los cónyuges tendrían que seguir negociando acerca de aquellos puntos no aprobados por el Juez y presentárselo nuevamente. Si no consiguen ponerse de acuerdo, el divorcio de mutuo acuerdo se convertirá en uno contencioso.

Modelo del convenio regulador en la custodia compartida y atribuida

El convenio, tiene que contener como mínimo los siguientes extremos:

Custodia compartida y atribuida

La custodia hace referencia al progenitor que va a tener los hijos en su compañía. Ésta puede ser compartida - cuando los hijos pasan la misma cantidad de tiempo con ambos progenitores - o atribuida a un solo miembro de la pareja. En este último caso, el no custodio tendrá reconocido un derecho de visitas respecto al hijo.

Para decidir el tipo de custodia, y el padre custodio en el supuesto de que la misma sea ejercida sólo por uno de los progenitores, se tendrá en cuenta el interés del menor. Además, se intentará en la medida de lo posible no separar a los hermanos.

El régimen de visitas a los hijos

Regula el derecho del padre no custodio a estar con los hijos. En concreto tiene que hacer referencia a visitas que puedan hacerse entre semana y las pernoctas durante los fines de semana. Normalmente suele establecerse a favor del padre no custodio el derecho a estar una tarde entre semana con el hijo y pasar un fin de semana completo alternativo.

También puede establecerse un régimen de visitas a favor de los abuelos.

Aquí la libertad es total, pues cada familia es diferente y habrá que atender a las circunstancias de ambos progenitores para establecer las visitas.


Pongamos un ejemplo. Una Familia con dos hijos. Se atribuye la custodia a la madre y un derecho de visitas a favor del padre. La madre tiene un horario de trabajo de 9 de la mañana a 7 de la tarde, mientras que el padre por su parte tiene un horario de jornada continua de 8 a 4.30.

No parece lógico en este supuesto que el padre tan sólo tenga atribuido el derecho a visitarlos un día entre semana y un fin de semana alterno, de tal manera que todas las tardes tenga que ser una tercera persona la que cuide de los mismos. Sino que la lógica nos dice que lo coherente aquí sería que el padre pudiera pasar todas las tardes con sus hijos, pues eso redundaría  en un beneficio para los menores.

Las vacaciones escolares de los hijos

Aquí la tónica general suele ser repartirse las vacaciones de los menores por mitades. No obstante, y al igual que ocurre con el derecho de visitas, no hay una forma única de incluirlo en el convenio regulador, pues ninguna familia es igual. De tal manera que habrá que adoptar las decisiones a las necesidades de cada una, poniendo siempre por encima de todo el interés de los niños.

La pensión de alimentos

Independientemente de que los progenitores se hayan divorciado, siguen teniendo la obligación de mantener económicamente a sus hijos. Es por ello que habrá de establecerse una cuantía mensual que los progenitores deban pasar a sus hijos para sufragar todos estos gastos. Entre los que se incluyen la comida del menor, el colegio, alojamiento, ropa, salud, etc.

Es importante tener en cuenta que, dado que la pensión de alimentos sirve para cubrir las necesidades de los hijos, es posible que se establezcan cuantías diferentes para cada hijo, dado que cada uno tiene necesidades diferentes.

Además, esta obligación no se extingue cuando el hijo alcanza la mayoría de edad, sino que continua existiendo hasta que esté sea económicamente independiente.

La cuantía de la pensión de alimentos va a variar en función de varios factores tales como los ingresos de los progenitores, las necesidades de los menores o el régimen de custodia.

Los gastos extraordinarios

En este bloque del convenio, se encontrarían todos aquellos gastos que son necesarios para los menores pero que son de carácter imprevisible, como por ejemplo clases de apoyo a la vista de la trayectoria académica del menor, actividades extraescolares, gastos médicos no cubiertos por la Seguridad Social (gafas, medicinas etc).

Estos gastos, si no se pacta nada al respecto en el convenio, deberán de ser sufragados por mitades por ambos progenitores.

La vivienda familiar dentro del convenio

El quedarse a vivir en la casa común del matrimonio es un derecho de los hijos hasta su independencia económica, la cual no tiene por qué darse a los 18 años si se encuentran estudiando, y por ende del progenitor que tiene la custodia. En el supuesto de que no existan hijos el mismo se otorgará al cónyuge que quede económicamente más desfavorecido.

Aquí puede ocurrir que el progenitor que tiene atribuida la guardia y custodia, rehaga su vida y quiera llevarse a su nueva pareja a vivir con el o ella. En este caso, el derecho a habitar en la vivienda no se extingue, aunque si podría solicitar una modificación de las medidas adoptadas en el convenio puesto que ha habido una alteración sustancial de las circunstancias que sirvieron para adoptar dichas medidas.

Otros aspectos que también pueden aparecer en el convenio regulador

Además, el artículo 97 establece que, cuando a consecuencia del matrimonio algún cónyuge quede en una situación económica desfavorecida, tendrá derecho a recibir una pensión compensatoria del otro cónyuge. Esta pensión podrá ser una cantidad mensual bien temporal o bien indefinida, en función de las circunstancias de cada cónyuge.

Es importante tener en cuenta que, en aquellos casos en los que la mujer no ha trabajado, o que habiendo trabajado no ha cotizado lo suficiente como para obtener una pensión de jubilación; aún y estando divorciada, si percibía una pensión compensatoria por parte de su ex-pareja, tendrá derecho a recibir una pensión de viudedad. Salvo si el ex-cónyuge hubiese vuelto a contraer matrimonio, pues entonces la pensión deberá de dividirse en función del periodo que haya estado casado con cada una de las mujeres siendo requisito fundamental que el ex-cónyuge superviviente no haya vuelto a contraer matrimonio.
Si los cónyuges estuviesen casados en gananciales o tuviesen algún bien en común, habría que proceder a su división. Por regla general todo se dividiría al 50%, salvo que alguno de los cónyuges pueda demostrar que los bienes se adquirieron con dinero privativo.

Otro aspecto que es muy aconsejable incluir en los convenios reguladores es la forma de solucionar los incumplimientos de cualquier acuerdo alcanzado en el mismo. Por regla general si alguno de los  progenitores incumple las estipulaciones del convenio, la única opción que tiene el otro progenitor es acudir ante el Juez para que decida.

¿Cuándo se puede modificar el Convenio Regulador?

Cuando las circunstancias que motivaron la adopción de las medidas contenidas en el convenio regulador han cambiado, cabe la posibilidad de modificar el mismo.

Si ambos progenitores están de acuerdo en el contenido de la modificación y está no perjudica a los intereses de los menores, no habrá ningún problema. El procedimiento es similar al de adopción del convenio, salvo por el hecho de que se llama modificación de medidas.

Si  tan sólo uno de los cónyuges quiere modificar las medidas recogidas en el convenio, deberá de acudir ante el Juez y demostrar que ha habido un cambio relevante en su situación, que ese cambio no ha sido impulsado por él y que dicho cambio va a tener una estabilidad en el tiempo. Un ejemplo típico en esta época es cuando el progenitor obligado al pago de la pensión de alimentos se queda sin empleo y no puede seguir pagando la pensión.            

Como se puede ver, el convenio regulador es un elemento muy importante que va a servir para regular la vida de la familia una vez disuelto el vínculo que les unía, así como  de base para evitar conflictos entre los progenitores respecto de las decisiones a tomar sobre los hijos en común.

Es por ello de vital importancia tener un convenio regulador que esté bien redactado y contemple todas aquellas situaciones ante las que se pueden encontrar los progenitores y la forma de actuar. Pues de otra manera, cada vez que se suscitasen temas no contemplados, si los progenitores no fuesen capaces de ponerse de acuerdo sobre la manera de solucionarlos, se acabarían viendo obligados a acudir ante un Juez con el desembolso que ello conlleva.

Si bien es cierto que la legislación vigente no exige que el convenio sea redactado por un experto jurídico, sí que es altamente recomendable que lo haga, puesto que por su experiencia sabrá aconsejar al todavía matrimonio las medidas más adecuadas a adaptar en función de las situaciones personales de cada miembro, y por ende minimizar las posibles desacuerdos de los progenitores.


Artículo escrito por Nerea Baro. Experta jurídica de Verisalud


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